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miércoles, 22 de noviembre de 2017

PEDRO GÁLVEZ, BORDADOR PARA LA VIRGEN DE LA ESTRELLA

El alcalaíno Pedro Gálvez estaba contento el pasado martes, cuando el programa ‘Andalucía Directo’ de Canal Sur lo entrevistaba con motivo de haber desarrollado un gran trabajo, bordar a mano un manto, elaborado con hilo de oro y que ha ofrecido a la Virgen de la Estrella y a la cofradía de La Borriquilla.
Pedro Gálvez, un vendedor de cupones de la ONCE, que cada día recorre el municipio alcalaíno de un lado a otro, ofreciendo la suerte a todo el que se encuentra, ha realizado un gran trabajo, nada más y nada menos que un manto de 25 metros y ha tardado en hacerlo cinco años, día tras día.
Pero no queda aquí el asunto, porque Pedro Gálvez sufrió hace tiempo un accidente de moto y tiene una minusvalía de un 65%, pero con una sola mano, pues la mano derecha la tiene afectada y con un caudal de voluntad ha realizado un gran sueño.
Pedro se instaló en una pequeña casa en el barrio de las Cruces que le cedió el Ayuntamiento y allí pasaba las tardes realizando el trabajo. Comenzó a aprender a bordar en un taller que hizo la cofradía de La Borriquilla hace varios años que le enseñó un amigo de Granada, Cristóbal Casares, que tiene un taller de bordado. Fue aprendiendo la técnica de recorte que está enriquecida con lentejuelas y canutillos de oro y consiste en primer lugar en hacer un dibujo base, a través de un diseño que que fue hecho por Francisco José Moyano, perteneciente a la cofradía del Cristo de la Salud. Y del diseño hay que hacer el despiece, una por una de todas las piezas que lleva el bordado y en cartulina, de ésta se pasa al skay y de éste a los distintos tejidos en que se borda, hay diversos tonos para ir jugando con ellos. Usa los típicos utensilios del bordado, como lentejuelas, canutillos, hilos mate, hilos brillos y ambos mezclados, la aguja, las tijeras y diferentes tipos de cordones y de oros. El material si es caro porque los estofados y demás son oro y los tissues son también caros porque son unos sucedáneos del oro.
Pedro Gálvez es un enamorado de la Semana Santa alcalaína y considera que este manto bordado es su aportación a la Virgen de la Estrella y considera que «es importante hacerle su ajuar nosotros poco a poco y así nos sale más barato porque nosotros lo hacemos de forma altruista y así nos ahorramos un pellizquillo porque esto en un taller costaría mucho dinero».
Pedro Gálvez tiene una sorisa en sus labios y sus compañeros de la cofradía de La Borriquilla le han dado muchos ánimos; ha hecho un gran trabajo, sin apenas tener idea de lo que era hacer un bordado. Ahora, es un experto en este tipo de trabajos y sigue dando pespuntes y moviendo la aguja sin parar.
Cada día sigue recorriendo las calles de Alcalá la Real, ofreciendo la esperanza de los premios de la ONCE, camina por los diversos lugares, ofrece su material a sus clientes y sabe que el manto bordado por él está en buenas manos y sigue con su intacta fe a la Virgen de la Estrella y a la cofradía de La Borriquilla.

lunes, 20 de noviembre de 2017

LOS PALOMOS DE MIGUELÍN

Cuando era niño, quería ser como mi vecino Miguel Tello, que fue seminarista y siempre tenía una novia y en los guateques bailaba con la más guapa. Él era el capitán y yo su lugarteniente, pero su casa era más bonita. Tenía una banda de palomos buchones y un árbol en la puerta de su casa, su tío era el médico de Frailes y se le abrían muchas puertas.
Le decían Miguelín y su padre regentaba una tienda de tejidos en la calle San Antonio, donde iban a comprar telas muchas familias.
Lo esperaba en la puerta de su caa en la calle Horno, para poder estar con él; alguna vez entraba en su casa y su madre me atendía y me pasaba al salón que tenía unos muebles que a mí me parecian muy bonitos y limpios.
Otras veces me llevaba al palomar que estaba en lo alto de la casa, pasando por una especie de cabreriza y había que subir una escalera muy fina. Desde el palomar se divisaba la parte baja de Frailes, el Barriohondillo y las Cuevas.
Miguelín me decía los nombres de sus palomos, las hembras que estaban enguerando y los pequeños pichones que les estaban saliendo los plumones. Me contaba que algunos palomos eran capaces de conquistar a alguna paloma, era como un canto de amor lo que le hacía el macho a la hembra que parecía que la enamoraba y al llegar al palomar la conquistaba.
Estos palomos tenían un buche grande y al arrullar se les movía; este tipo de conquista amorosa la he visto con la perdiz macho en la época adecuada.
Creo que Miguelín aprendió de sus palomos buchones el enamorar a las niñas de aquellos tiempos pasados, seguro que hablaba con ellos en el palomar y se contaban los secretos del amor.
Después, al cumplir yo los diez años, me fuí a Alcalá a estudiar el Bachillerato y Miguel estaba allí conmigo en el COPEM, en el Palacio Abacial, cuando salíamos al recreo, le acompañaba a pesar de que él era cuatro años mayor y se juntaba con los más mayores que estudiaban 4º de Bachillerato. Él vivía en la pensión de Isabelilla y yo tenía por la misma calle el aposento. Miguel seguía enamorando a las chicas del instituto y paseaba con ellas, e iba al cine en el teatro Martínez Montañés, yo no me atrevía a decirle nada a aquellas nias y me pasaba los días pensando en como hacerlo, pero a lo sumo que me atreví, es a escribir alguna carta secreta pero aquellas misivas nunca llegaron a su destino.
Miguel se fue a Sevilla y trabajó en la fábrica de automóviles Renault y lo ví varias veces más, después desapareció de mi vida y no sé nada de él.

sábado, 18 de noviembre de 2017

FRAILES: LA ALCALDÍA DE RAFAEL MOYA

Un nuevo alcalde fue nombrado en Frailes en 1957, era Rafael Moya Alba, estaba bien conectado con el gobernador Felipe Arche Hermosa, debido a que una hija suya, Lola Moya, le dio clases a una hija del gobernador durante dos años en un colegio de monjas. Había sido guardia civil y dejó esta profesión a los 46 años porque no aguantaba las jerarquías y la autoridad de la Benemérita.
Durante su mandato se consiguieron diferentes infraestructuras para el pueblo gracias a su amistad con el gobernador civil antes mecionado y su sucesor Pardo Gayoso. Tuvo un carácter populista llegando mucho a los vecinos, siempre iba acompañado de una cohorte de adictos, por su carácter desprendido y alegre, visitaba mucho a los gobernadores a los que arrancaba subvenciones estatales, mientras los demás alcaldes de la provincia se tenían que servir del servilismo para conseguir algo. Era la forma de gobernar de la época y los alcaldes recibían dinero, según fuese la complicidad y accesibilidad con el gobernador de turno en el poder, no obstante fue uno de los alcaldes franquistas que más servicios logró para la villa.
Nada más tomar posesión del cargo, acordó que los vecinos dieran cinco días de trabajo por prestación persona y tres días para los que tuvieran transporte con ganado y carros. La forma de gobernar de la época, rayando el favoritismo, le hizo conseguir gran número de infraestructuras para el pueblo, pero las continuas servidumbres del poder, le afectaron a su propio bolsillo, pues según sus colaboradores, muchas veces los proyectos para el pueblo le costaron dinero de su pecunio particular. Otras veces, tuvo que acceder a peticiones de algunas personas que se aprovecharon de su forma de ser.
Su verdadero trabajo como alcalde comenzó en 1958, cuando fue nombrada una nueva Corporación, formada por Ezequiel Aceituno Cano, Manuel Romero Pérez, Custodio Garrido Cano y Antonio Tello Garrido.
La Casa Consistorial tuvo que arreglarse, pues amenazaba ruina y el presupuesto municipal alcanzó la cifra de 395.481 pesetas.
Uno de los logros de Rafael Moya, fue solucionar el problema del agua en diferentes barrios fraileros que carecían de fuentes. El 15 de febrero de 1958 expuso en un peno que en los diseminados había varios barrios sin servidumbre de agua potable, así como la falta de abrevaderos para para caballerías. A su juicio era imprescindible la construcción de tres fuentes públicas: una en la calle canónigo Mudarra; otra en la calle Mesones y la tercera en la calle Santo Domingo, con lo que quedarían abastecidas un grn número de calles.
Consideró imprescindible el puente que comunicaa el barrio de las Carboneras con el resto del pueblo, que había sido destruído hacía varios años con motivo de las tormentas.El proyecto de las obras se encargó al maestro de obras, David Cano Esteo y fue aprobado por un valor de 107.770 pesetas y se solicitó una subvención al Gobierno Civil.
En la sesión del 28 de marzo de 1958 se abordó la necesidad de conseguir la implantación del teléfono en la localidad, era una reivindicación de las fuerzas vivas y centros oficiales de la población, por encontrarse Frailes sin medios algunos de comunicación. Se dio cuenta a la Compañía Telefónica Nacional de españa, se remitió un estudio técnico y económico para una centralita de 30 líneas, capaz de servir hasta 28 peticiones de abono, con enlaces a Alcalá la Real, eniendo que aportar el Ayuntamiento 241.200 pesetas, entrega gratuita de 780 kilos de hilos de cobre electrolito y un local para el establecimiento del centro, además de una familia que se encargara del mismo, luz y abono de los gastos del traslado, en caso de futuros cambios de local por causas ajenas ala compañía. El estudio hecho por la CTNE fue aprobado el 15 de mayo de 1958, siendo el coste prespuestado por dicha compañía de 319.200 pesetas. Se solicitó a la Diputación el 15% del coste y a la Caja Provincial de Crédito un préstamo sin intereses de 168.220 pesetas y el resto lo abonaría el Ayuntamiento. No contando con el dinero para dicha cantidad, se sometió a la información del pleno y se autorizó al alcalde para que recurriera al comercio, industria y personal pudiente, en solicitud de un préstamo sin interés para lo cual todos los componentes de la Corporación se hicieron responsables solidarios de dicha cantidad. El 28 de marzo de 1959, se formalizó el contrato de la central de teléfonos con Mercedes y Carmen López Alba, por un tiempo de cinco años y las obras necesarias, así como el alumbrado de la sala de aparatos y otras dependencías que serían de cuenta de los arrendatarios.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

ELLA ES HERMOSA

Ella estaba sola, ajena a todo, separada de toda su vida como si la hubieran condenado en un juicio sumarísimo. En aquella habitación soñaba en su casa, y daba paseos en el patio de la residencia que le habían buscado para que su vida no degenerase. Había sido una superviviente y lo seguía siendo.
Allí, entre desconocidos se sentaba, mirando y temblando de un sitio a otro esperando que llegara alguien que la abrazara, aunque demostró emociones,sólo en sus amores ocultos se le notó algo de alegría.
Vestida con aquella bata larga y descolocada, no parecía la misma que en otros tiempos anteriores, que con aquel desparpajo de su exuberancia fue el centro de todas las miradas.
Ella había enamorado a tirios y troyanos y ellos la miraban sin compasión, pero no se amilanaba ante ninguna circunstancia. Era activa y apasionada y pisaba fuerte por todos los caminos. Casi nunca necesitó a nadie pero a él lo echaba de menos, no lo podía remediar. Y una vez, incluso, fue a verlo a casi mil kilómetros de distancia y aquellas ansias por tenerlo la sacó de madrugada de aquella pequeña habitación.
Pero seguía sola, siempre lo estuvo, ella hacía su vida como siempre la había hecho.
Alguna vez fue feliz y reía y salía y se ponía aquel vestido de flores y sus zapatos de tacón y era garbosa, elegante,hermosa y apasionada.

UN VIKINGO EN LA CORTE DEL REY ALFONSO XI

Un escritor islandés ha llegado a la ciudad de la fortaleza de la Mota y está interesado en presentar su libro a finales de Noviembre. Jon Sigurdur es una persona entusiasmada y con ganas de vivir que se ha establecido en este municipio y por las mañanas y tardes suele ir a la Biblioteca Municipal para tratar de ahondar en el conocimiento de escritores españoles y latinoaméricanos. Este vikingo ha llegado a la corte de Alfonso XI en pleno siglo XXI y lo ha hecho para quedarse.
Dice que llegó a Barcelona para estudiar en la Universidad Autónoma en el año 2001 y luego vivió temporadas en Segovia, un poco en Cuenca y se trasladó a vivir en Andalucía en el año 2008, de forma definitiva. Cuenta que tiene dos hijas con dos españolas.
El Mediterráneo le encanta y antes vivió en Grecia que según él tiene mucho parecido con España, se enamoró de la manera de vivir de los españoles porque cuenta que aquí hay menos vanidad que en el norte de Europa, donde trabajan para acumular cosas que luego no valen para nada y luego pasa la vida y nos damos cuenta de que no la hemos vivido como, a lo mejor, quisimos.
Se declara ser escritor y añade que ha hecho muchos trabajos en su vida: camarero, encargado en un restaurante, en un centro cultural en Grecia y periodista pero todos los trabajos, todos los oficios que ha hecho los ha realizado como escritor y dice que sabía que lo que está viviendo es como un material que va a nutrir su labor de escritor; así aunque empezó a publicar poesía sobre el año 1995 y ahora en este último año ha empezado a escribir un libro con texto más largo y siempre sabía que lo iba hacer y siempre se acercaba a la vida como un escritor.
A la pregunta de ¿qué es ser escritor? Contesta que tiene la creencia de que la gente que viene a esta tierra, a buscar razones para vivir, algunos creen que las han encontrado pero no lo han hecho, entonces lo que hacemos, es mirar a nuestro alrededor, a la naturaleza, a otros humanos, entenderlos, verlos y al final, amarlos. Eso cuando te pones en el lugar de alguien, cuando te pones en su piel, empiezas a amar y por eso aunque no encuentres la razón para vivir, decides quedarte y la Escritura es hacer esta decisión de quedarse, más bella y más profunda. Poner al lector y como dijo Sampedro que el oficio de escribir es como ser minero de uno mismo, eso hace el escritor y a la vez trae a las otras personas la vida de otras gentes, con el fin de que el lector vea una razón más profunda para quedarse.
Sigue Jon Sigurdur hablando despacio y paladeando las palabras y manifiesta que de España no le gusta el ruido y ‘hay mucho ruido en muchos lugares de España, esto es algo que lo llevo muy mal’.
Su libro se llama ‘El náufrago afortunado’ y habla de su niñez. Cuenta que es de un pueblo de Islandia, muy remoto, pero precioso, no tiene más que mar y montaña. En invierno están encerrados muchos meses oscuros, el sol se va en noviembre y no aparece hasta febrero y allí estamos completamente libres los niños. Los padres tienen otras cosas qué hacer y en esta libertad Jon tuvo la suerte (mala o buena) afortunada de enamorarse de una niñera mucho mayor que él y esto para un niño con la imaginación tan activa lo eleva hasta el cielo y luego lo baja otra vez. El libro está basado en cosas reales, aunque dice que tiene un permiso poético que lo utiliza mucho. Dice que ha tomado cosas reales de su vida y las ha contado como quería, así que puede ser o es una novela autobiográfica. Y utiliza la Odisea de Homero como una guía porque está fascinado con esta obra, la mejor de todos los tiempos y ‘la utilizo para que el lector vea mi pueblo pero también con los ojos de los antiguos griegos.
Sobre la Literatura islandesa y la española me dice que la herencia de los islandeses son una especie de sagas que eran textos muy cortos y los escritores tenían que ser muy eficaces, debido a que escribían sobre cuero y esta materia era muy cara y ellos eran muy pobres, entonces todo tenía que ser hecho en escritos muy cortos y no sobrar palabras como escribe Hemingway. ‘Esto creo que ha marcado la Literatura islandesa porque nuestro escritor que se ha distinguido Halldór Laxness, premio Nobel de Literatura en 1955, estaba muy inspirado por estos textos y además por la Literatura inglesa y los ingleses y americanos quieren escribir, un poco, como se habla; mientras en España esto, tal vez, es más literario, más formal, pero todo esto es simplificar mucho esta cuestión y yo leo mucho en español y estoy fascinado pero me ha costado; me han fascinado escritores como Javier Marías y luego, claro, los latinoaméricanos, como Gabriel García Márquez y lo estoy leyendo en español e islandés, y de esta manera he vivido una experiencia fantástica.
Dice que se ha integrado bien en la vida española, pero eso otros tendrán que decirlo. ‘Yo me siento muy a gusto y me han recibido muy bien en todas las partes que he ido en Andalucía y claro cuando eres extranjero, hay muchas cosas que no son como tú estás acostumbrado y puede ser que me queje de alguna cosa, pero me hago un flaco favor y esto me da una recompensa; estoy encantado de España, claro que no es como mi pueblo, pero no quiero tampoco que sea como mi pueblo’.
El libro de este escritor islandés se presentará el próximo 26 de noviembre, en el Casablanca a las 17:00 horas.

FRUTAS Y VERDURAS DEL CASTILLO EN EL MERCADILLO

Los hortelanos de Castillo de Locubín vienen cada martes al mercadillo de Alcalá la Real, donde exponen sus productos que son muy apreciados por los vecinos de toda la comarca de la Sierra Sur. Más de una docena de agricultores se instalan cada semana en una especie de cuadrilátero que el Ayuntamiento alcalaíno les tiene dispuesto para que ofrezcan sus productos de la huerta en la parte norte del recinto ferial.
Son hombres y mujeres que cultivan la tierra y que una vez por semana se trasladan al municipio alcalaíno para vender los productos de su tierra. Además, de las cerezas que son conocidas en toda España y en Europa, los agricultores castilleros ofrecen una serie de productos hortelanos de una gran calidad y cultivados con costumbres ancestrales en las huertas del río San Juan.
Instalados en sus puestos, colocan sus frutos, como son los rábanos, acelgas, nueces, aceitunas verdes, escarolas, caquis, cebollino, membrillos, tomates, almendras, espinacas, manzanas, pimientos, etc., formando una feria de colores y olores que atraen a los consumidores y clientes, porque estos productos son muy apreciados al estar cultivados con medios tradicionales y con una agricultura ecológica de gran importancia.
Todos estos productos agrícolas se cultivan en las vegas y huertas del rio San Juan, Es un paraje de gran belleza, donde se han formado de manera natural varias pozas de agua cristalina, desde la que brota el agua subterránea formando bonitas e intermitentes columnas de burbujas hasta la superficie, además, podremos observar pequeñas cascadas y canales.
El entorno del nacimiento del río San Juan se caracteriza por un paisaje típicamente mediterráneo, con la encina y la coscoja como protagonistas. Otras plantas presentes son el lentisco, la jara blanca, el tomillo y el romero, pero sin duda es el álamo blanco la especie más abundante junto al nacimiento y la ribera del río.
En toda la ribera del río San Juan podremos observar fértiles huertas que configuran la "Vega Castillera", que adquiere su máximo esplendor en primavera con la floración de los cerezos, muy abundantes en la zona, regados desde las mismas pozas del nacimiento mediante un canal conocido como “el caz”.
Los vecinos de Alcalá la Real y los pueblos adyacentes buscan cada martes estos productos de la huerta castillera porque tienen un precio asequible y una calidad contrastada, e incluso son recomendados por los expertos para tener una alimentación adecuada.