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viernes, 16 de febrero de 2018

LA SOLECTUD

Yo me elevo en mí mismo, siento como nadie, corro, me emociono, vivo, ando, bailo, pienso, siento el dolor, la tristeza, el frío; elevo mis brazos hacia el infinito y me puedo encontrar en cualquier situación que quiera soñar.
Mi mente despierta o en sueños es potente y capaz de llevarme a una inmensidad de situaciones que son reales, vividas o en vías de vivirlas.
Escribo, leo, trabajo, salgo, entro, busco soluciones aunque sean equivocadas: pienso que todo el mundo puede salvarse por sí mismo o incluso perderse.
Se crea en soledad, se piensa en soledad, se es auténtico en soledad y nadie perturba tu pensamiento.
Se alcanza el éxtasis por sí solo. Se sufre solo, en lo más íntimo de tu ser, se siente el dolor, pero incluso lo puedo transformar.
Escribo esto solo, escuchando a Dulce Pontes y me muevo, bailo, escribo y canto. Incluso mi mano izquierda tiembla y es capaz de mover un trompo en mi mesa y limpiar el televisor.
Puede ser que esto lo haga en pocos momentos, que estos momentos sean únicos, pero en ese pequeño espacio de tiempo, creo que soy yo y solo yo.

martes, 13 de febrero de 2018

EL RESIDENCIAL BALNEARIO DE FRAILES VA VIENTO EN POPA

El futuro del Residencial Balneario de Frailes dio un paso importante en la noche del pasado 12 de febrero, en la presentación del Consejo Rector de la Cooperativa que gestionará la futura residencia y los diversos aspectos del funcionamiento de la misma, desde que se constituyó hace unos días.
Había una gran expectación no solo en el municipio de Frailes sino en pueblos de alrededor para ver cómo iba a funcionar este proyecto y la reunión no defraudó a nadie, porque la Casa de la Cultura ‘Michael Jacobs’ se llenó de gente que estaba ansiosa por saber aspectos importantes de este proyecto y las numerosas preguntas que se plantearon fueron contestadas tanto por el Consejo Rector de la Cooperativa como por Hábitat Colaborativo que es la encargada de llevar la Secretaria de este proyecto.
A partir de las 19:30 horas se fue iniciando la sesión informativa y se presentó el Consejo Rector que está formado por Custodio López como presidente; Antonia Romero Chica es la vicepresidenta; José Luis Garrido Mudarra el tesorero; Hábitat Colaborativo ejerce la labor de Secretaría y los vocales: Custodio Campos Sánchez, Domingo Cano Ruano, Manuel Cano Valdivia, Dominica Moya Atienza y Mercedes García Castillo, además, se nombró un asesor en la persona de José Antonio Romero Garrido.
Custodio López, como presidente, se dirigió a los presentes, manifestando que nunca había sido presidente de nada, añadió que se había formado un equipo con honestidad, y habló del proyecto como un modelo totalmente nuevo en España, y añadió que ‘les pido unión al equipo y a los socios y el dinero está a buen recaudo y a los que no sean socios que no pongan impedimentos’. Felicitó a las dos Corporaciones Municipales fraileras que se han implicado con el proyecto porque las dos (una socialista y otra popular) habían sumado para sacar el proyecto adelante’. Además, incidió en que ‘soy muy optimista, el proyecto es factible e ilusionante, sobre todo nuestra bandera es la honestidad y la intención es ayudar y necesitamos el esfuerzo para sacar el proyecto adelante’-
Despues, y durante la reunión se produjeron numerosas preguntas que se plantea la gente por las dudas que surgen en el funcionamiento de una entidad de este tipo. Entre ellas, la seguridad de saber que se va hacer con el dinero que aporta cada socio, 7.000 euros para ser socio y un aval de 17.000 euros para continuar las obras que faltan. Todas las preguntas fueron contestadas por el Consejo Rector y la Secretaría de Hábitat Colaborativo.
En la misma reunión, personas que habían allí para informarse, se levantaron para pedir la documentación y apuntarse al proyecto pagando la cantidad requerida, de tal manera que en pocos minutos el número de 40 socios que se requería para empezar las obras, fue superado y en la reunión había gente de toda la comarca que hacían cábalas para poder inscribirse en este proyecto que puede asegurar la vida de las personas mayores que se apunten al mismo.
En el fondo del asunto, la gente quiere asegurar el futuro en la edad madura, y debido a que hay una gran falta de plazas de residencia para mayores en toda la comarca, la residencia frailera es una alternativa importante que aliviará, en parte, esta deficiencia.
También, se formaron una serie de Comisiones de Trabajo para el funcionamiento del Residencial, como Comisión de Comunicación, Economía, Obras y Mantenimiento, Actividades, Sanidad, Balneario.
En definitiva, las conclusiones que se sacaron de la reunión es que el proyecto ha tomado una vía de solución, pues la gente se ha interesado por él, al mismo tiempo es muy viable. Además, lo importante del modelo es que los propios socios pueden decidir lo que quieren hacer. Así mismo, hay sitio para las personas dependientes y los socios decidirán quién se hará cargo de las obras finales que faltan para finalizar el proyecto.
En el día de hoy, continuaron las inscripciones como socios y haciendo el ingreso de pago en la entidad bancaria pertinente, de tal manera que el optimismo porque este proyecto se lleve a cabo, se ha desatado.
Así mismo, se acordó que, en igualdad de condiciones, los socios tengan preferencia cuando ofrezcan sus servicios a la cooperativa, de forma que, las compras e inversiones, repercutan en Frailes y la comarca, especialmente en los temas de construcción y en los suministros para las comidas y el balneario.
Entre otros puntos, se reconoció la labor del Ayuntamiento de Frailes en su apoyo a esta cooperativa. Como contrapartida, desde la cooperativa se pondrá especial atención en tratar que el empleo que se pueda generar, repercuta de manera directa en los fraileros y la comarca.
Ahora, se espera que el boca a boca haga su efecto y estas personas que se han hecho socios de esta cooperativa, realicen una labor de comunicación dando a conocer este proyecto que es importante para toda la comarca de la Sierra Sur, porque es necesario que haya plazas donde las personas mayores puedan tener un lugar de residencia digno y que los cuiden. Además, de que con dicho proyecto se da riqueza al municipio de Frailes y a toda la comarca porque se arraiga a la gente mayor en su tierra.
La iniciativa de llevar a cabo este proyecto de residencial para personas mayores en el municipio de Frailes, es un esfuerzo de los socios que se han inscrito para llevarlo a efecto y luchar porque el desarraigo de muchas personas que tienen que irse a buscar una residencia fuera de sus ‘fronteras’, y todo eso a pesar de que es una iniciativa privada. Es una forma de buscar solución a este problema de falta de plazas públicas y los ciudadanos, que pueden, idean fórmulas que resuelvan sus problemas esenciales de subsistencia y soledad y buscar una seguridad y un hábitat digno para poder pasar los últimos años de sus vidas. Esto es una realidad como la vida misma.

domingo, 4 de febrero de 2018

EL LOCO DE MI CALLE

Había un loco en mi calle al que oía dar voces cada día. La madre lo tenía encerrado en una habitación, con un pequeño corral y de allí no salía o no podía salir. Yo estaba inquieto y no encontraba el día para poder verlo. Algunas veces llegaba hasta allí un barbero y le cortaba el cabello, lo afeitaba y lo aseaba. Pensaba entre mí que si el hombre estaba loco, podía causarle cualquier daño al peluquero y que en un momento de duda podrían pelearse entre ellos, además lo afeitaba con una navaja barbera, bien afilada y el cuello de aquel loco corría peligro.
Aquel hombre seguía dando voces solitarias y necesitaba fumar y fumar aquellos cigarrillos sin filtro que llevaban el nombre de Peninsulares. Seguía haciéndome preguntas y no recibía respuestas adecuadas.
Un día estaba en aquella casa de aquel loco, sentado en la mesacamilla junto a su madre que siempre lo cuidaba; el loco se sentía en su habitación y yo miraba el cerrojo largo y ancho que cerraba aquella puerta, no entendía lo que decía y su madre me dijo que pedía tabaco; ella se levantaba de la silla y abría con sigilo la puerta y le alargaba un cigarro, yo aprovechaba para acercarme a la rendija de la puerta y trataba de ver el aspecto que el loco tenía, pero casi nunca vislumbraba su figura; unas veces solo lograba ver una parte de su cara, con barba cerrada, otras veces asomaba su pelo por aquella raja abierta; hasta que un día en una visita del barbero, lo pude ver entero, y era un hombre normal, un hombre que decían que estaba loco, un hombre encerrado en una habitación, que influía en mi vida diaria y no comprendía que estuviese allí, metido en una habitación y en lo mejor de su vida, incluso lo vi guapo.
Otro día, me senté junto a la madre del loco y de buenas a primeras le pregunté qué porqué tenía a su hijo encerrado en aquella habitación; la mujer no se sorprendió y me habló de que su hijo no se encontraba bien y que un día desapareció y tardaron un par de semanas en encontrarlo; y continuó diciendo que temía que le pasara alguna desgracia cuando se iba y se perdía y no sabía dónde estaba; por lo que le había preparado aquella habitación y aunque lo tenía allí encerrado, estaba seguro y no podía escaparse. Me siguió contando que lo único que temía, es que ella muriese y dejase a su hijo desamparado.
Al poco tiempo, me fui a vivir a otra calle y perdí el contacto con mi vecina, aunque seguí interesado en ambas personas; ella me había dado mucho calor y compañía en mi infancia y le tomé un gran cariño; un día mi madre me dijo que había muerto y su hijo, aquel loco que daba voces en la calle donde nací, se fue a vivir con una cuñada suya y cuando paseaba junto a la casa, lo veía en los días de sol, porque salía a un huerto a tomar el aire y a fumar cigarros, lo veía a lo lejos con el mismo aspecto que en aquella casa donde vivía con su madre.
En aquellos tiempos había muchos locos, como ahora, pero algunos estaban encerrados para poder controlarlos; otros estaban en libertad y vagaban por las calles, había uno que siempre tenía prisa y de repente se paraba y al que se encontraba en la calle, le comentaba algún párrafo de la Biblia, sobre todo los que anunciaban catástrofes y condenas a la Humanidad.
No sé si yo estoy loco, a veces pienso que sí; la locura es necesaria para seguir viviendo, es una ventana como otra cualquiera abierta al mundo.

miércoles, 31 de enero de 2018

AQUELLOS CARNAVALES DE ANTAÑO

Yo venía de un lugar donde las calles no eran de asfalto, sino de un polvo ocre que se levantaba en verano y se volvía barro cuando llovía. No usé zapatos ni botas hasta bien entrado en la juventud, pero si me aprendí el catecismo e incluso gané un campeonato en las escuelas de Palacio y una beca del general Franco. Deambulaba por las calles y por el río y casi nadie me controlaba; las mañanas las pasaba en un banco para dos, de madera, con dos agujeros para colocar los tinteros y mojar las plumas que nos hacían borrones y había que tener un secante para que no se hicieran muy grandes y escribía en un cuaderno de honor.
Me paseaba por la calle Horno y Corral e incluso llegaba a la calle Cuevas, donde había un río que en invierno llevaba el cauce lleno de agua; sufríamos auténticos temporales de agua y nieve que a veces duraban meses. Jugaba y me peleaba con mis semejantes; me lavaba en una acequia que pasaba cerca de mi casa y mi madre se calentaba en el fuego, colocando cajas de pescado vacías que ardían sin cesar y se consumían rápido; ella se quedaba dormida, agotada por el cansancio de todo un día de trabajo y yo la miraba absorto y me acurrucaba en sus faldas. Mi padre tenía un burro, varias cabras, un par de cerdos e incluso una pareja de palomos. Él iba a tomar vino a casa de José Miguel Gallego y se juntaba con sus amigos y a veces iba a ver que hacía y me daba un sorbo de aquel caldo.
No recuerdo la primera vez que me duché, pero fue en mi adolescencia, mientras tanto me iba lavando como podía. Dormí varios años en un catre de cuerdas que a veces se desbarataba y daba con mis huesos en el suelo de yeso. Me ponía los zapatos de mi hermano para sentirme importante, tenía unos rojos que cuando me los colocaba parecía estar en una corte de Luis XIV.
Durante muchas noches soñé con don Juan Borrego Arcos, mi profesor de Matemáticas, soñaba realidades que me suspendía y no podía seguir estudiando; mi madre le regaló una manta que era un pastel grande que hacía una mujer en Frailes de la calle San Rafael. Jugaba a la pelota en las Eras del Mecedero, en principio con bolas de trapo que en cuanto tocaban el suelo, se deshacían; después con balones de cuero que pagábamos entre todos y que se los encargábamos a un regovero que hacía recados cuando iba a Alcalá.
Cuando me despertaba, me encontraba solo en aquella casa de la calle Horno, donde ahora vive una mujer que no conozco, corría hacía el cántaro a beber agua y me ponía como una sopa porque al alzarlo no lo podía controlar.En las noches de invierno y con viento, me asustaba y me iba a casa de mi vecina Virtudes para combatir el miedo hasta que llegaba mi madre, en aquel tiempo no había conciliación familiar y cada cual se buscaba el cobijo como podía.La puerta de mi casa tenía unas rendijas grandes por donde se colaba el viento y algunas noches el miedo me aumentaba y me iba a cualquier parte donde había una luz.
Anduve perdido varios años, sin saber qué hacer con mi vida, como ahora, como siempre, como alguien que va buscando su razón de ser y sigo sin encontrarla. Las mañanas, ahora, las paso contemplando el Paseo de los Álamos, mirando a la fortaleza de la Mota con su galardón de Hispania Nostra, mirando a los que me miran y hablando a los que no me hablan. Las mañanas las voy pasando como mejor puedo, unos días me levanto, otros también me levanto y el Carnaval no es como antes, ahora vamos disfrazados casi todo el año, o uniformados;antes no tenía mucha ropa, pero me miraba cuando me vestía en aquel espejo de la habitación bonita de mi casa frailera y desde allí veía el cementerio.

martes, 30 de enero de 2018

LA ELA DE MURES RECUPERA LA SALA DE USOS MÚLTIPLES

Hoy, la presidenta de la ELA de Mures Paquitina López, madrugó y a las 9:00 horas había citado a los medios de comunicación para que fuesen testigos de lo que ella llamó ‘la toma de posesión del parque y la sala de abajo del Centro Social’. Antes de acudir a realizar la operación, la primera representante de la ELA de Mures hablaba con dos responsables de la Guardia Civil y el secretario municipal de la entidad, otros dos guardia esperaban frente a la puerta del edificio municipal de la ELA. Después se dirigieron al Parque de Mures donde se encuentra el Centro Social.
El secretario de la ELA de Mures, Iván González, llevaba la documentación y en el auto judicial que enseñó a la prensa decía: auto aclaración 321/17 de fecha 18 de enero de 2018, quede suprimido del auto 321/17 de fecha 19.12.2017 el párrafo que aparece entrecomillado en el hecho segundo de la presente resolución y en su lugar debe decir: autorizar parcialmente la entrada solicitada por la ELA de Mures a los solos efectos de recuperar la posesión del llamado Parque de Mures que consta en el inventario municipal en la ficha número 13 como bien destinado a uso público, en la cuenta PGCP 221 (infraestructuras y bienes destinados al uso general) y de la Sala de Usos Múltiples, sita en la calle Lavadero s/n de la citada localidad. La entrada se autoriza al personal de la ELA de Mures cuya identidad deberá ser identificada al Juzgado, con auxilio en su caso de las Fuerzas de Orden Público. La vigencia de esta medida será de quince días, a contar desde el día siguiente al de su notificación, que se prorrogan al plazo de un mes conforme a lo interesado. Contra este auto, que forma parte de la sentencia no cabe recurso. Contra la sentencia cabe el recurso ya indicado al notificarse la misma, contándose el plazo desde la notificación de este auto.
En un ambiente gélido y con cuatro vecinos de Mures en las puertas del Centro Social se realizó un cambio de cerradura en la parte de debajo de dicho centro, en la denominada Sala de Usos Múltiples, un cerrajero hizo el trabajo que dijo que podía costar unos 50 euros, pero existía un problema y era que había una puerta de comunicación de la parte de arriba del Centro Social, con la sala antes citada, por lo que se colocó un candado para que ambos lugares estuvieran separados y libres de interferencias. La encargada del Centro Social, Ana, habló con Paquitina López y realizó alguna llamada al centro de alarmas de una empresa de seguridad que controla las anomalías del edificio, pero no se pudo solucionar. No obstante, la presidenta de la ELA de Mures propuso todo tipo de soluciones para todo se realizara sin complicaciones. Las llaves nuevas de la Sala de Usos Múltiples las tenía Paquitina López en sus manos, pero aún decía que le faltaba recuperar el Centro Social porque es de los ciudadanos de Mures y el próximo paso será reivindicarlo para los vecinos.

lunes, 29 de enero de 2018

BAILANDO SOLO

Cada día iba al piso de Villa Elena para sentir la soledad. Entraba en aquel apartamento y miraba en todas las habitaciones para ver si había alguien, incluso debajo de las dos camas. Pisaba aquel suelo de mármol y daba unos pasos para poder sentir el peso de su cuerpo. Después miraba la foto de Nerea y pensaba en ella y en lo que estaría haciendo a aquellas horas en Madrid.
Había dejado en el equipo de música tres discos que siempre escuchaba, uno de Serrat, otro de Fito y Fitipaldis que le había regalado Alicia y el de Emma Shappling que le elevaba el ánimo y le hacía soñar e incluso bailaba solo en aquel salón, envolviendo su mente en cientos de recuerdos.
Era como un paseo por su vida, viendo a María la Betuna en su tienda de la calle Generalísimo, 2; a veces se levantaba y seguía la sintonía de la música y daba vueltas sobre sí mismo, elevando los brazos, moviéndolos y tratando de expresar lo que sentía.
La voz de Emma Shappling penetraba en su cuerpo y no podía retenerlo en la silla, se deslizaba con vueltas imaginarias en aquel universo y era como flotar en el espacio.
Los pensamientos no paraban de llegar. Por la ventana se veía el edificio del IES Alfonso XI y a su mente acudían las figuras de José Manuel del que llevaba 27 días sin saber noticias de él; seguía volando en el pequeño salón, Nerea acudía continuamente a visitarlo, caminaba por Frailes, por Alcalá; llegaba hasta Cabra y visitaba a su hermana Emilia; en aquellos días no había visto a mucha gente, miraba los cuadros que tenía colocados en la pared, aquella entrevista que le hizo a Michael Jacobs cuando comenzó a escribir su libro ‘La fábrica de la luz’; veía a Manuel Molina escribiendo haikus en Priego, mientras se lamentaba de la suciedad que dejaban algunos desaprensivos en aquella bonita fuente.
En la mesa pequeña había colocado sus libros favoritos para tenerlos a mano. Volvió a mirar aquella foto de sus 19 años, en la romería del santo Custodio en la Hoya del Salogral, con Miguelín, el Nino, Gálvez y todos aquellos fraileros que se reían.
Sus pies andaban despacio en aquella estancia, veía a Alicia en Baza, volvió a su dormitorio, miró el edredón que compró en Granada con uno de sus primeros sueldos, el cuadro de Ricardo, el que le regaló el Gafas: aquella carpeta donde había colocado los papeles de los análisis médicos que le recordaban sus debilidades corporales.
De puntillas volvió a caminar por el pasillo y se miró en el espejo del cuarto de baño, bailaba, bailaba y daba vueltas consigo mismo. No había nadie, estaba solo, movía sus dedos, sus piernas eran ligeras, su cintura se movía. L’ amour, la mer, el mar.
La libertad flotaba, la música, el frío, los libros, los cuadros, la vida entera pasaba por su mente. Era él, estaba allí, bailando, pensando, leyendo, limpiando, escribía páginas y páginas que no servían para nada.
El bar del parque estaba cerrado, la biblioteca abierta, la Mota había recibido el premio Hispania Nostra; Jesús Pozo había vuelto al Asno Azul y Merce se había convertido en la mujer sanadora que recibía al sol cada día.
Estaba solo, alegre, vivo, andaba, bailaba, escuchaba, recogía aceitunas y bebía vino; sus manos estaban frías, frotaba sus dedos.
Todos los viejos habían comprado el balneario de Frailes para vivir allí, montar una residencia con todas las comodidades posibles y pasar los últimos días de sus vidas todos juntos y en una fiesta permanente. Encendí una estufa eléctrica para combatir el frío, pero después llegó una ráfaga de sol e iluminó el apartamento.

viernes, 29 de diciembre de 2017

EL AÑO 2017, 365 DÍAS DIFÍCILES

No recuerdo muy bien todo lo sucedido a lo largo de este triste año de 2017 que en un par de días finaliza. Mi memoria se va deteriorando y cada vez tengo más lagunas en mi mente. Lo que más recuerdo es que lo he pasado de forma irregular, he vivido muchos momentos amargos y he ido perdiendo esperanzas. Parece como si hubiéramos pasado a aquellos años de transición en los que no había nada seguro; pienso en los miles de jóvenes que no trabajan y están condenados a no poder vivir sus vidas como ellos quisieran, pero también pienso en esos miles de jóvenes que trabajan y siguen siendo pobres porque su salario no les da nada más que para subsistir.
Recuerdo a muchos mayores que tienen una pensión muy baja. Me da miedo oír a muchos medios de comunicación que nos hacen comulgar con ruedas de molino, mientras la información veraz la tiran por la alcantarilla. No me siento seguro y miro para atrás, para adelante y a varios lados, antes de cruzar cualquier acera, porque en cualquier momento me puede pillar un automóvil incontrolado. De nuevo, han conseguido tener la rienda del poder y que por el momento no se les vaya. Han conseguido seguir siendo los amos de este cortijo, donde ha vuelto la beneficencia y lo que debería ser hecho por el Estado, lo hace el Banco de Alimentos, la Cruz Roja o Cáritas para que volquemos en estas instituciones nuestras buenas intenciones; cuando nacer, tener un techo, un plato de cocido y un vestido debería ser un derecho incontestable.
Aquí recuerdo que hubo una cabalgata de RR MM como se viene repitiendo en los últimos 30 años, que pasó la Vuelta Ciclista a España, que se celebró Etnosur, las dos ferias anuales (San Antonio y San Mateo), la Semana Santa fue apoteósica, los Festivales de Agosto maravillosos.
Se perdió el Edusi, se deterioró la muralla Oeste de la Mota, se sigue olvidando la autovía, del parador ni se sabe, que hay déficit de plazas de residencia para mayores, que la iglesia de Santo Domingo sigue amenazada, que no hubo entendimiento con la ELA de Mures, ni con Marino Aguilera que se siente insultado por el alcalde; si se consiguió un pacto con los sindicatos y con la Policía Local; fracasó la participación ciudadana a los presupuestos, pero, al menos, 35 inmigrantes duermen bajo techo en el antiguo centro de mayores de la Avenida de Iberoamérica, que a la manifestación del primero de mayo solo fueron unas 40 personas; que se ha hecho mucho deporte, que se obtuvo el premio Hispania Nostra, que se está haciendo una rotonda junto al polígono del Chaparral, que hay gente que elabora un buen aceite, que la conexión del polígono del Llano Mazuelos con el polígono del Chaparral no viene en los presupuestos de la Junta de Andalucía.
Se pidió la retirada de amianto en la conducción de aguas, 60.000 asistencias en el Chare, hubo premios Hércules, el PP pidió una financiación diferente para Etnosur; Florencio Aguilera ganó el concurso del aceite de la comarca, hubo un homenaje a Pep Ventura; el 23 de febrero de 2017 tocó el primer premio de la Lotería con 300.000 euros. Antonio Aguilera recibió la medalla de plata de la Real Federación Española de Hockey; Nuevas Generaciones se siguió quejando del horario de la Biblioteca; Alcalá la Real como modelo de administración local en un seminario en Santo Domingo; Spiriman dio una conferencia en Alcalá la Real; se derrumbó una casa en la calle Real; se celebró el 50 aniversario de Productos López; vino la iniciativa ‘Tu Gobierno Abierto’; Eva Bermúdez organizó una nueva Fiesta Medieval; Ciudadanos mandó una serie de notas de prensa para incidir en cuatro cuestiones; la Diputación Provincial puso un globo aerostático en el ferial para que los vecinos se pasearan y vieran una instantánea en las alturas. Rafael García Medina presentó un libro sobre la Belle Epoque.
El día de la Virgen siguió siendo el más grande. Farruquito bailó en el escenario de las Escuelas SAFA. Federico Barquero presentó su libro sobre diseño. Jorge Luengo maravilló a Alcalá. Se invirtieron 45.000 euros en Ermita Nueva. San Roque se convirtió en un enfrentamiento. Cambio de tráfico en el barrio de Iberoamérica. Se celebró la XXVII edición de Alcalá Muestra. La presidenta de la ELA de Mures pidió la dimisión del Alcalde en septiembre. Alfredo Luque presentó su libro ‘Cuentos al Anochecer’. El sindicato UGT pidió la dimisión de la concejala Cecilia Alameda.
Colocaron esculturas gigantes en el Paseo de los Álamos. IU presentó los llamados ‘Gastos Pamplinas’. La empresa Clece ganó el concurso para la prestación de Servicios Sanitarios. La sequía se convirtió en una amenaza para todos. También dijeron que se había combatido el desempleo. Sigue habiendo gente necesitada de ayuda, otros reciben ayudas que no necesitan. Los vecinos acuden a andar, correr y salir por el carril-bici. Transportes la Mota sigue haciendo publicidad del municipio por toda Europa. La Caixa repartió 100 cestas de Navidad.
Seguimos teniendo sueños como jugar a la lotería. Seguimos confiando en los milagros e imploramos a los santos cosas imposibles. Seguimos vivos un año más y por la Avenida de Europa se sienten los autos rugir, se oye el ambiente de las Escuelas de la Safa, el olor a pollo tostado de una tienda donde los asan. Y las calles se han levantado, por enésima vez, para que el gas natural entre en nuestras casas; he visto a vecinos que se juntan en el Paseo de los Álamos y toman el sol todos ellos, hablan, discuten y beben cerveza en botellas grandes. He visto a unas cuantas personas pedir, pero menos de una decena, alguno he visto durmiendo a la entrada de una sucursal bancaria; he pasado buenos y malos ratos, como cualquiera. He vuelto a andar por estas calles alcalaínas y fraileras y sigo aquí, intentando ser coherente; espero seguir caminando el próximo año 2018 e intentaré ayudar en causas no perdidas pero si necesitadas.